viernes, 5 de junio de 2015

Ampaaaaro

Un tío que va al otorrinolaringólogo, mire doctor vengo porque tengo un problema. - ¿Que le ocurre? - Que mi esposa está mal de la escucha, no oye muy bien. - Y ¿donde está su esposa? - Aquí esta el problema doctor, que no quiere venir, que dice que son manías mías, que yo estoy loco, que ella está bien. - Pero si no me trae a su esposa ¿cómo quiere que le haga un diagnóstico? - Doctor, piense algo, porque estamos a punto de separarnos y yo la quiero mucho y no desearía perderla. - Mire..., no sé,... lo único que se me ocurre es que cuando usted llegue a casa la llama por su nombre y la va llamando mientras se acerca hasta que ella le oiga y cuando ella le conteste, mide la distancia que hay entre usted y ella y así podré saber el grado de sordera que padece. - ¡Gracias doctor ha salvado usted un matrimonio! El tío llega a casa y nada más abrir la puerta grita: AMPARO... silencio. Pasa al recibidor y vuelve a gritar: AMPARO.... nada. Desde el pasillo de nuevo: AMPARO... nada. Entra en el salón e insiste: AMPARO... silencio total. Por fin entra en la cocina, la mujer estaba preparando un guiso y se coloca a la espalda de ella, a un palmo del cogote y la grita: AMPARO Y ella: - ¡Que coño quieres, te he contestado ya cuatro veces, hombre!