viernes, 5 de junio de 2015

Un recién casado se va con los amigotes de copas. El hombre le promete a la mujer que estará de regreso antes de la medianoche pero, como suele pasar, la fiesta se extiende, el tío se agarra un pedo de la leche y le dan las tres de la madrugada entrando por la puerta de su casa. Justo en ese momento, el reloj da tres campanadas y el tipo, temiendo que su mujer se despierte, imita las campanadas dang, dang... nueve veces más para que piense que son las doce de la noche. - Oye, me ha salido que te cagas, seguro que ni se ha enterado y se mete en la cama. A la mañana siguiente, la mujer le pregunta que a qué hora llegó. El le responde: - A la medianoche, mi amor. - Ya, ya. Oye Pepe, creo que vamos a tener que comprar otro reloj. - ¿Cómo que otro reloj? - Si, es que este debe estar roto ¿Sabes?. - ¡Pero si da la hora perfectamente! - ¡Y tan perfectamente! Anoche dio tres campanadas, hizo una pausa, dio otras 4 campanadas, se aclaró la voz con un carraspeo, dio 3 campanadas más, se tiró un pedo, dio las dos últimas y se descojonó de risa. Era el examen final de inglés en la facultad. Como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los nuevos estudiantes. El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas. El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido. Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor: - No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al dársela. - Si que lo terminaré, contestó el estudiante. Se sentó y empezó a escribir. Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y todos los estudiantes, en ordenada fila, los entregaron. Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase. Después de otra media hora, este último estudiante se acercó a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro. En el instante en que intentó poner su examen encima del montón, dijo el profesor al alumno: - Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde. El estudiante lo miró furioso e incrédulo. - ¿Sabe quién soy? -le preguntó-. - No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-. - ¿Sabe quién soy? -preguntó nuevamente el estudiante, apuntándose a su propio pecho con su dedo, y acercándose de manera intimidante-. - No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad- En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás. - ¡Eso es perfecto! -exclamó-. Y se marchó. Estaba en un restaurante y mientras iba al baño, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al baño, observé cómo ocupaba uno de los dos cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el otro. De repente, oigo que me dicen: - ¡Hola! Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir: - ¡Hola!. ¿Me escuchas? Yo, para no parecer mal educado, contesté: - ¡Hola! Y el tipo pregunta: - ¿Cómo estás? A lo que contesté: - Bien, gracias, un poco cansado. Y el tipo dice: - ¿Qué haces? Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté: - ¿Y qué voy a estar haciendo?. Lo mismo que tú, ¡Cagando! Inmediatamente oigo: - ¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!cagar la bola de billar, ahora antes de comer cualquier cosa primero la mide. Entra a un café un hombre llevando a un mono con una correa. Se sienta, pide una bebida para él y un zumo de plátano para el mono. El animal se toma el zumo, tira el vaso al suelo y comienza a correr por todo el bar, lanzando gritos y haciendo destrozos.Finalmente, llega a la mesa de billar, se para, ve la bola blanca que esta sobre el paño de la mesa; la agarra y se la come. El dueño del bar, enfurecido, le recrimina al hombre: - Óigame, usted, ¡Ese mono suyo es un salvaje, primero me destroza el bar y después se come mi bola de billar! Los voy a echar a patadas a usted y a ese bicho de mierda. El hombre, avergonzado, le dice al dueño: - No se preocupe amigo, yo le pago por todos los daños. Dicho esto, saca un fajo de billetes y se va. Al cabo de una semana vuelven el hombre y su mono al mismo bar. El hombre pide un trago para él y un zumo de plátanos para el mono. El mono esta vez se comporta decentemente; se toma su trago y se pone a caminar mesa por mesa, pero sin romper nada. En esto que ve sobre una mesa un helado con una cereza encima. Agarra la cereza, la mira bien, y procede a metérsela en el culo con toda delicadeza. Se la saca, la vuelve a mirar, y se la come. El dueño del bar, indignado, otra vez le recrimina al hombre: - Oiga! Ese bicho asqueroso suyo es un inmundo!. ¿Vio lo que hizo? Delante de todos mis clientes, se mete una cereza en el culo y después se la come. A lo que el hombre le contesta: - Si, mire, tiene que comprenderlo, con lo que le costó Este era una vez que un señor llega borracho a su casa a las 4 de la mañana, y como no tenía llave se dirigió al patio de su casa, al entrar en el patio, ve que el perro de su casa tiene un lorito muerto en la boca, y el tipo dice: -¡Dios mío!, si es el lorito de la vecina. Al señor le dio pena y puso al lorito en la jaula de la vecina y se acuesta a dormir. Al otro día se despierta y ve que su esposa está llorando y le pregunta: -¿Amor, por qué estas llorando? Y le dice su esposa: -Es que se murió la vecina del lado. Y dice el esposo:-Cómo ha podido ser, si ayer la vi bien y en perfectas condiciones. Y le dice la esposa: -Es que le dio un infarto esta mañana. Porque ayer había enterrado al lorito que se le murió y se le apareció en la jaula esta mañana. Una pareja de novios argentinos van al cine. Mientras estaban viendo la película, la muchacha comienza a tocar la mano al novio, entonces el novio pregunta: - Mi amor, mira para la derecha..., ¿hay alguien?.. - No mi amor, no hay nadie.... - Mira para la izquierda, ¿hay alguien? Ya emocionada la muchacha le dice: - No mi amor no hay nadie! - Y atrás ¿hay alguien detrás nuestro?... - No amorcito! no hay nadie..... - Adelante ¿hay alguien?... - No cariño no hay nadie... - ¡Entonces fuiste vos la que se tiró ese terrible pedo, la concha tuya!